Nietos de la Reforma Agraria

Nietos de la Reforma Agraria

17 Septiembre 2020

La reforma en la Región de Atacama, y en específico en el Valle del Huasco, abrió el acceso a la tierra a pequeñas familias, antes marginadas de las grandes propiedades agrícolas. Hoy la mayoría de los emprendimientos de base local ligados al agro son exitosos, diversificados e innovadores.

Daniela Gonzále... >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

A 53 años de la Reforma Agraria sus metas e ideales persisten. Mejorar las condiciones de vida del mundo campesino, aumentar la participación agrícola en la economía y modernizar los métodos y técnicas productivas, fue el horizonte de esta política de Estado a la cual se enfrentaron nuestros abuelos. Hoy en día, nuestra generación, que no vivió este proceso, hoy se enfrenta a las mismas problemáticas.

La reforma en la Región de Atacama, y en específico en el Valle del Huasco, abrió el acceso a la tierra a pequeñas familias, antes marginadas de las grandes propiedades agrícolas. Hoy la mayoría de los emprendimientos de base local ligados al agro son exitosos, diversificados e innovadores. ¿Cuál es la característica común? Todos provienen de familias que accedieron a la tierra “reformada”.  Sin embargo, este proceso de parcelación, convirtió múltiples predios agrícolas en parcelas de agrado o destinados al uso industrial, reduciendo las tierras aptas para cultivo. Esta tendencia creciente hasta hace unos años, repercutió en la elección de otras áreas de la economía para que jóvenes se desarrollaran. Minería, trabajo en servicios, diversificaron la oferta laboral para que la anterior generación agrícola optara por migrar a otros rubros.

Sumado a lo anterior, los cambios en el mercado agrícola, el alza de precios de alimentos, el mercado de acciones de agua, la sequía y el mercado inmobiliario, han repercutido en que los pequeños agricultores no puedan competir en igualdad de condiciones y veamos tan lejanos proyectos nacionales que nos vislumbren como potencia alimentaria. Admiramos y seguimos con recelo la estrategia de países como Perú, que ha desarrollado una imagen país en base a la diversidad y heterogeneidad de productos agrícolas, a diferencia de Chile que ha primado la imagen de país vitivinícola, en desmedro de otros productos. La inserción al mercado global y regional, tampoco ha sido muy beneficiosa a los pequeños agricultores. Importaciones a bajos precios, altos costos de transporte, no tener un mercado de abasto provincial y no contar con fibra óptica, son impedimentos para una competencia en igualdad de condiciones.

Hoy en día, quienes vivimos en el campo ya sea por ser hijos de pequeños agricultores o jóvenes urbanos que migraron, somos muy diferentes entre sí. Pero ha surgido una tendencia general de ciertos jóvenes, universitarios y técnicos, por desarrollar buenas y nuevas ideas ligadas a continuar tradiciones, a incursionar en el agroturismo, modernización de predios, etc. ¿Estamos desperdiciando a futuro lo que podría ser una buena fuente de ingresos en la zona norte? Quizás. Pero el Estado Chileno no ha realizado ninguna transformación significativa los últimos 40 años que revolucione y salvaguarde el Agro Chileno.

El escenario puede ser adverso, pero esta generación de jóvenes rurales tiene algo en común que es el arraigo a lo local y a la vida en el campo. Esto lleva a continuar y a trabajar no sólo por tener un exitoso trabajo si no por ser un agente de cambio y generar externalidades positivas donde estos se ubican.  Somos, porque me incluyo, una generación que apuesta por el campo para rescatarlo y potenciarlo desde el origen.