Chile Territorio de Cine, un nuevo modelo de distribución

Chile Territorio de Cine, un nuevo modelo de distribución

17 Diciembre 2014

Hace un año nos propusimos la meta de estrenar 9 películas chilenas y ponerlas a disposición del público a lo largo de todo Chile. Nos hicimos cargo de un tipo de cine que estaba obteniendo reconocimiento internacional, pero que en el mercado no estaban superando los 2.000 espectadores.

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Después de un año, podemos decir con satsifacción que hemos duplicado las cifras de espectadores que nos propusimos alcanzar, y que hemos descubierto nuevos territorios de exhibición para el cine chileno.
Así fue cómo lo logramos…

Nuestra Fundación fue creada bajo el alero de CinemaChile a comienzos del 2014 para promover proyectos e iniciativas culturales desde el sector audiovisual chileno, con el fin de darle diversidad a la cartelera de cine local procurando más y mejores espacios para nuestro cine, como una forma de fomentar el acceso a nuevos públicos y audiencias de nuestro país a la producción cinematográfica chilena. Para ello, creamos el proyecto de distribución de cine nacional CHILE TERRITORIO DE CINE, el que fue parcialmente financiado por el Consejo del Arte y la Industria Audiovisual(CAIA) a través de sus fondos concursables del año 2013.

Desarrollamos CHILE TERRITORIO DE CINE para estrenar películas chilenas que en las condiciones del mercado actual no tendrían espacio dentro de la cartelera nacional. Películas que según las cifras del año 2012, podían aspirar a un máximo de 2.000 espectadores y que eran retiradas de las salas al cabo de una o dos semanas. Es decir, nos quisimos hacer cargo del tipo de películas cuya calidad es aplaudida en el extranjero, pero que en las salas nacionales pasaban desapercibidas, garantizándoles al menos duplicar esa cifra a través de estrategias de exhibición y públicos innovadoras. Para lograrlo, tal como el nombre del proyecto lo indica, quisimos hacer de Chile un territorio cinematográfico: que las películas llegaran a lugares donde no existía oferta de este tipo, y que los ciudadanos se encontraran con un cine propio en sus propias comunidades.

Hasta el año 2013, el escenario en Chile para el estreno de películas nacionales era muy desfavorable por distintas razones. Nos propusimos analizar y considerar estos hechos, antes de introducir cambios que permitieran que la actividad de distribución en nuestro país pudiera modificar el comportamiento del público de manera progresiva.
He aquí lo que encontramos:

AUSENCIA DE DIVERSIDAD EN LA CARTELERA NACIONAL

En Chile, la cartelera de cine está dominada por películas importadas, provenientes en su mayoría de Hollywood. De acuerdo al informe “Resultados del espectáculo cinematográfico en Chile 2012” del CNCA, ese año se estrenó un total de 193 películas, de las cuales 27 son chilenas y representan el 14% de la oferta; por contraste, 126 de esos títulos fueron estadounidenses, equivalentes al 65% del total de la oferta cinematográfica.

CONDICIONES DESFAVORABLES DE COMPETENCIA PARA LOS ESTRENOS CHILENOS

Durante el mismo año, los 27 estrenos de ficción chilenos lo hicieron con un total de 411 copias. Es decir, el promedio de copias de un film nacional ese año fue de 15. Por contraste, sólo los 10 títulos más taquilleros de ese año -todos estadounidenses- estrenaron con un total de 1.400 copias, promediando 140 copias por estreno. En otras palabras, la totalidad de estrenos chilenos ocupó el equivalente al 10% de las salas (copias) que las películas más taquilleras procedentes de EEUU.

En 2012 en Chile se contabilizaban 312 salas comerciales, distribuidas a lo largo del país. La estrategia comercial de “saturar” las salas con un solo estreno es un recurso que establecieron los grandes estudios como Warner que, por ejemplo, ese año estrenó el film EL HOBBIT con 170 copias, ocupando el 54% de las salas comerciales de todo el país.

En un país sin regulación, este fenómeno es posible. El cine chileno se encontraba entonces en un contexto muy desfavorable para poder entrar a competir con las mínimas garantías de espacios en la cartelera.

BAJA COBERTURA TERRITORIAL PARA EL CINE CHILENO

El mismo informe indica que “el 40,7 % de las películas chilenas estrenadas en el 2012 -11 títulos- se presentaron tan sólo en una región del país y un 70% en menos de seis regiones (19 títulos)”. Es decir, la mayoría del cine nacional no se estrenó en todo el territorio. Esto, más allá de repercutir en la taquilla para las películas, es una clara señal de centralización de las estrategias de distribución, y sobre todo de exhibición, discriminando al público de las regiones del país y evitando un acceso igualitario a la experiencia cinematográfica contemporánea y nacional.

UN MODELO DE NEGOCIOS DESFAVORABLE PARA EL PÚBLICO

El término DISTRIBUCIÓN se refiere al ejercicio de estrenar una película en salas comerciales, con el objetivo de que el público (sea este masivo o segmentado) vea el film en pantalla grande a través de la compra de entradas. Es decir, es un ejercicio comercial de oferta y demanda.

El método tradicional de distribución de cine chileno propone un modelo de negocios basado en un triángulo de ganancias -cuando las hay- que se centra en tres beneficiarios principales: el productor (titular del film), el exhibidor (propietario de las salas de cine) y el distribuidor (proveedor del servicio de estreno del film, a cargo, entre otras cosas, de las campañas de marketing).

La lógica comercial no vela por los intereses públicos. Su objetivo es optimizar ganancias, y para ello apuesta a seguro. Si en una localidad, el público asistente no alcanza un mínimo para sostener la inversión y el gasto, no se programarán películas chilenas, porque la empresa privada no tiene el deber de garantizar diversidad cultural a sus audiencias.

Es precisamente la lógica comercial la que nos ha llevado a una cartelera saturada por blockbusters estadounidenses, en desmedro de una oferta diversa, que garantice al público chileno diferentes miradas, posibilitándole vivencias e imágenes provenientes de todo el mundo. La homogeneización de la cartelera reduce la capacidad crítica de los ciudadanos, el pensamiento en la diversidad, el placer de lo distinto, la posibilidad de analizar y aportar a su propia realidad desde la experiencia artística. Más grave, impide comprendernos como sociedad, quitándole al cine nacional su capacidad de ser un motor de reflexión social.

BAJA ASISTENCIA DE PÚBLICO AL CINE CHILENO

Según las cifras de “Resultados del espectáculo cinematográfico en Chile 2012”, de 27 largometrajes de ficción estrenados en sala, casi la mitad no alcanzó los 2.000 espectadores, siendo su promedio de público de 1.423 espectadores.
Si bien la mayoría de las películas chilenas apunta a un público segmentado, las razones que explican su baja audiencia no radican en el interés del espectador, sino en la falta de información oportuna (“no supe”), la falta de oferta territorial (“no está en mi ciudad”) y la baja permanencia en cartelera por decisión de los exhibidores (“ya la sacaron”).

En nuestra Fundación, pensamos que logrando equilibrar los factores mínimos antes mencionados, recién comenzaremos a verificar el verdadero “interés” del público nacional por su cine. Normalizando esta ecuación (informar a tiempo, ofertar cercanamente, resguardar su permanencia en sala y estrenar con mayor cobertura y copias), tenemos la convicción de que las películas aumentarán su taquilla con su público natural. En esta labor nos embarcamos a comienzos de 2014.

FALTA DE DIFUSIÓN DE LOS ESTRENOS NACIONALES

Por razones presupuestarias, las películas chilenas no cuentan con estrategias de difusión y gestiones de prensa masivas. Las acciones con los medios de comunicación tienen un impacto acotado en tiempo y en plataformas, dejando frecuentemente al espectador desinformado acerca del film y de su disponibilidad en cartelera. Además, constatamos que con frecuencia no existe un trabajo específico con los medios regionales.

Habitualmente, la gestión con prensa de films como los que en el 2012 no superaron los 2.000 espectadores va entre las 5 a 15 notas totales en medios. Cantidad insuficiente para otorgarle visibilidad a una película en los medios e informar a los espectadores.

En consideración a este desfavorable escenario es que implementamos CHILE TERRITORIO DE CINE, consiguiendo resultados en el corto plazo; esperando resultados en el mediano, y apostando a modificar estructuralmente en el largo plazo la relación del público chileno con su cine.

Las principales características y resultados de este programa son:

UN NUEVO MODELO DE NEGOCIOS: EL PRODUCTOR Y EL PÚBLICO EN EL CENTRO

El modelo de negocios que concebimos y aplicamos a lo largo de este año tiene como clientes y beneficiarios principales a dos pilares fundamentales: productores y público, a diferencia del modelo tradicional, donde la recaudación de las salas es repartida entre los 3 actores de la distribución: el exhibidor, el distribuidor y el productor. Nuestra Fundación, al no tener ánimo de lucro, cede la recaudación de las películas directamente al productor.

Poner al público en el centro de nuestro modelo implica hacer accesible a lo largo de Chile una cartelera diversa, que contenga periódicamente cine chileno en estreno simultáneo a lo largo de todo el país. Velamos por garantizarle a los habitantes del país una programación cinematográfica diversa, que no esté directamente vinculada a la ganancia comercial, sino a la riqueza cultural a la cual tienen derecho todos los ciudadanos.

MAYOR COBERTURA = MAYOR ACCESO

La innovación de nuestro modelo radica fundamentalmente en la noción de aumentar significativamente el acceso a la oferta de cine chileno en estreno. Para eso, el espacio disponible en las multisalas nos parecía insuficiente, y por lo tanto, para atender a nuestros clientes principales (productores y público) debíamos procurarles a nuestras películas nuevos espacios de exhibición, ampliando significativamente la cobertura territorial para cada estreno.

Es por ello que durante 2014, CHILE TERRITORIO DE CINE puso a disposición de sus películas una cobertura regional de 13 regiones y 42 pantallas, garantizando con ello que cada uno de nuestros títulos se estrenaría simultáneamente en a lo menos 7 regiones y 15 pantallas (copias), gracias a la implementación de un circuito de estrenos tanto en cines de multisalas como en una Red de Cines, compuesta por la red de salas de Cineteca Nacional, salas universitarias, municipales, cineclubes, cines independientes y otros.

Nuestras 9 películas exhibidas en cines a la fecha promedian 33 copias, repartidas durante su período de estreno a lo largo de todo el país.

MÁS Y MEJOR DIFUSIÓN

Con Chile Territorio de Cine nos propusimos romper con el círculo de desinformación acerca de las películas nacionales, procurando darles mayor visibilidad. Para ello diseñamos una estrategia de tres fases:

a) anticipar la información (en forma previa instalar el hito de estreno y los principales conceptos y credenciales de la película)

b) profundizar la información durante las primeras semanas de exhibición, promoviendo contenidos nuevos, temáticas asociadas a cada film, trayectoria del elenco y director, entre otros.

c) generar vínculo y empatía con el público, a través del diseño de planes específicos para cada audiencia y la implementación de los canales adecuados para la información (propios o de terceros, como medios de comunicación y aliados), que incluían un fuerte trabajo de redes sociales y una estrecha alianza con los medios de comunicación, especialmente a nivel regional.

Con todo esto, nos planteamos obtener durante el ejercicio 2014 los siguientes resultados:
1) Conseguir un mínimo de 30 apariciones en prensa por película,
2) Conseguir un mínimo de $150.000.000 en valorización de apariciones en prensa por película.

Prontos a finalizar la ejecución de nuestro programa, contabilizamos en promedio 70 notas en prensa por película valorizadas en $260.000.000 en promedio, por cada film.

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