1 de Noviembre

09:57 - A los enviados de Dios, los profetas, se les llama simplemente por su nombre y no con el calificativo de “santo”. Pero a los santificados por la Iglesia, no. ¿Son ellos quizás la élite, la flor y nata, personas entre sus filas escogidas institucionalmente por una religión jerárquica de culto?